Quienes creen que este Terremoto y Tsunami sólo significó saqueos, delincuencia y descubrimiento de estafas inmobiliarias, se equivocan rotundamente. Esta noche acaban de salir dos camiones y una camioneta cargados de esperanza y de solidaridad. Los creadores de esta iniciativa no es la ONEMI, ni algún millonario excéntrico, sino mis queridos vecinos Gerardo Montoya y Carmen Marabolí.
Gerardo y Carmen veranean habitualmente en Junquillar, un pueblito cercano a Constitución y fue en aquellos bellos parajes donde los encontró el desastre. El impacto causado por la desolación caló tan hondo en el corazón de estos floridanos que Gerardo les prometió que volvería con algunos quintales de harina. Y la frase que más se me grabó de su relato fue: “…Dios proveerá”
Definitivamente el corazón del Señor se abrió para albergar el anhelo de mis vecinos. Familiares de Carmencita, los vecinos del nuestro Condominio y muchas personas anónimas se involucraron en la preciosa cruzada. Hasta los niños recolectaron monedas para comprar dulces y caramelos para los pequeños que sufren.
Los quintales de harina se multiplicaron como los cinco panes y los dos peces que aquel niño mencionado en la Biblia puso en las manos de Jesús y terminaron enviándose tres vehículos a la zona de Constitución y Junquillar.
Gerardo y Carmen agradecen a todos los que han hecho posible esta hazaña. Con humildad reúsan considerarse los héroes de esta historia. Sin embargo, no es exagerado decir que con más “Gerardos” y más “Carmencitas”, nuestra Patria volverá a ponerse de pie antes de los que vaticinan los fríos economistas.
Ahora la pregunta es obvia. ¿Qué haremos nosotros? Nos pondremos en la fila de los saqueadores y acaparadores o abriremos el corazón para extender las manos generosas y fraternales con los más necesitados.
Todavía hay comunidades absolutamente invisibilizadas por los medios de comunicación, debido a que se han concentrado en los centros urbanos más llamativos. En silencio y con una esperanza que duele, estoicamente aguarda Collipulli en la IX Región; Santa Cruz, Cunaco, Peralillo, Nancagua, Placilla o Paniahue en la Región de O”Higgins y tantas otras que ni siquiera están en un mapa de bencinera, pero que igual albergan corazones chilenos que desean latir con nuestra solidaridad.
Chile se considera un país cristiano. Tal vez es tiempo de oír una vez más la voz del Hijo del Carpintero de Nazareth que nos enseñó que es más bienaventurado dar que recibir. Cuando lo comprendamos, nuestros ojos se humedecerán, al ver nuestras manos llenas, como las de Gerardo y Carmen que dijeron hoy “Dios proveerá”











