He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es, Dios con nosotros. (Mateo 1:23)
Más allá de las fechas, de las tradiciones humanas, de la mercantilización materialista e irracional, Navidad es una oportunidad para recordar a la familia, a los amigos y a todo el mundo que el niño del pesebre es Emanuel, Dios con nosotros.
Al finalizar un año tan difícil como este 2010, en que el terremoto y otras desgracias se llevaron las casas, los vehículos y sobre todo los familiares más amados de muchos de nuestros compatriotas, Navidad debe ser el momento para recordar que no estamos solos. Tal vez no tenemos a parte de la familia con nosotros, tal vez no tenemos la salud que quisiéramos, tal vez no logramos las cosas o los obsequios por los que tanto trabajamos. Sin embargo, con una fe humilde hoy podemos aceptar el regalo más grande de todos, que es la salvación que Jesús nos da. Este regalo es posible, porque aunque parezca que estamos muy abandonados o solitarios, Jesucristo es Emanuel… Dios con nosotros.


