Tiempo a solas con el Señor

TIEMPO A SOLAS CON EL SEÑOR
Pastor Juan Vidal Sandoval

 

A menudo se escuchan cantos y llamados a “pasar tiempo a solas con el Señor”. Lo cual es de hecho una gran idea. No tanto por los propósitos emocionales que suelen esbozarse para ello, sino más bien por los propósitos que el Señor tiene con estos tiempos de comunión.

Llamar a personas comunes y corrientes, para invertir tiempo con ellos, es parte del plan evangelizador de Jesucristo. La transmisión de su mensaje a las multitudes, no se compara con los aprendizajes que lograba durante el tiempo que Jesús pasaba a solas con sus discípulos (Lc. 8:10)

Jesús escogió de entre el grupo que lo seguía a doce personas primeramente “para que estuviesen con él” y luego para “enviarlos a predicar” (Mr. 3:14). No se puede ser efectivo en la evangelización, si primero no se pasa tiempo con el Señor, recibiendo instrucción sólida y práctica.

El tiempo “a solas con el Señor” se producía generalmente en lugares apartados, para evitar interrupciones y distracciones. Estuvieron en Tiro y Sidón en el noroeste (Mt. 15:21; Mr. 7:24); en la “región de Decápolis” (Mr. 7:31; Mat. 15:29), en la “región de Dalmanuta” en el sureste de Galilea (Mr. 8:10; Mt. 15:39), y en “las aldeas de Cesarea de Filipo” (Mr. 8:27; Mt. 16:13). Y más adelante Jesús pasó varios meses con los discípulos en Perea (Mt. 19:1–20:34; Mr. 10:1–52; Lc. 13:22–19:28; Jn. 10:40–11:54). Al final de su ministerio, vemos que prácticamente nunca se separaba de sus discípulos.

No es exagerado afirmar que prácticamente todo el ministerio de Jesús estuvo relacionado con sus discípulos. Dedicó más tiempo a estos pocos discípulos que a las multitudes que le seguían. Con ellos comía, dormía, hablaba, viajaba y oraba.

Este es el real valor de “pasar tiempo con el Señor”: identificarnos con Él. Esto significa creer lo que Jesús creía, sentir lo que Jesús sentía y hacer lo que Jesús hacía. Recibir a Jesús es tener a Cristo morando en nosotros y nosotros morando en Él.

Solo después de que se ha establecido esta extraordinaria relación, podremos guiar a otros a Cristo. No sólo de manera teórica, sino vivencialmente, tal como Jesús les enseñó a sus discípulos, “estando con ellos”. Así al menos lo entendía Pablo: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Ga. 4:19)

A partir de abril, en nuestra Iglesia Metodista Pentecostal de Lo Espejo, comenzaremos a vivir una preciosa experiencia de comunión íntima con el Señor Jesucristo y descubriremos de qué manera la Palabra de Dios nos mostrará cómo llegar a ser como Él.

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